EL RENACER DE CANELO

Quiero compartir con ustedes una bella historia, cargada de madre tierra y simbólicamente muy potente.

En una oportunidad, Gastón Soublette cuenta, o mejor dicho, reflexiona sobre qué es lo que defendían los mapuches con tanto ahínco y concluyó que el paraíso.

Hace unos años atrás le compré un Canelo. El árbol creció y se desarrolló junto a un pequeño Helecho cuya espora un día cayó.  Éste  fue creciendo y anulando por completo al Canelo, hasta que de pronto perdió su hermosura. Estaba seco, atrofiado e inhabilitado su follaje.  Al ver la escena que la naturaleza presentaba, no pude dejar de pensar en nuestra propia historia y la forma en que una especie invadía y colonizaba el espacio de otra hasta la agonía, ya que  el Helecho (Pteris cretica) es nativo de la Europa Meridional, vale decir, España, mientras que el Canelo (Drimys winteri) es árbol sagrado del pueblo mapuche.

Decidí hacer algo por él. Los  separé  poniendo a cada uno en macetas grandes y con buen sustrato. El tiempo pasó y el Canelo se secó. El Helecho, en cambio,  siguió mostrándose bello y frondoso. Con tristeza dejé al árbol tal cual: sin hojas, con el tronco y raíces secas. Y pese a que no daba señales de vida, pacientemente lo regaba todos los días. Hoy me desperté con la presencia de un pequeño milagro: se asomaron tres retoños verdes junto al viejo tronco seco.

Nuevamente nuestro paraíso, que es la tierra misma, nos regala una  hermosa lección de vida y resistencia.

 

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