PREPARA AGUA O ACEITE DE LAVANDA EN CASA

La lavanda ha sido utilizada desde la antigüedad como producto de belleza e higiene. Durante el Imperio Romano, los patricios y ciudadanos distinguidos, añadían lavanda a sus baños; sin ir más lejos, su nombre proviene del latín lavare, vale decir, lavar.

La lavanda es sedante  y equilibradora del sistema nervioso central y vegetativo.

Tiene propiedades digestivas, antiflamatorias, antisépticas y cicatrizantes  (La infusión se emplea para lavar úlceras y heridas infectadas. El aceite alivia quemaduras leves y picaduras de insectos). También es relajante, provoca efectos sedantes y balsámicas.

 

Puedes elaborar tus propias aguas y aceites siguiendo las siguientes indicaciones:

Deja 250g de la planta seca en maceración durante dos semanas en un litro de aceit

e de oliva en un lugar fresco para luego filtrarlo. También puedes disolver 10g esencia de lavanda en 100 gr de aceite.

 

Para hacer agua de lavanda, macera 250g de flores secas en un litro de alcohol. Transcurridas dos semanas, pasar por filtro.

Ésta puede usarse externamente en baños y fricciones.

Lavanda

Si deseas utilizar la lavanda para uso interno, debes hacerlo  con precaución, dado que en altas dosis puede producir nerviosismo e incluso convulsiones.  

 

Fuentes: Plantas que curan. Enciclopedia de plantas medicinales, Ed. Planeta-DeaAostini

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