LEYENDA DEL COPIHUE

Si hablamos de una flor  llamada Lapageria Rosea, quizás no nos diga mucho, pero  al hablar del Copihue,  tanto en Chile como en el exterior, imaginamos a esa especie única y mágica que crece en nuestro sur.

¿Cómo nace esta flor, de acuerdo a los relatos tradicionales?

Hay muchas versiones sobre la leyenda del Copihue, por lo que en esta oportunidad, traeremos una adaptación de una de las más conocidas, recogida por el escritor Orcar Janó:

Cuenta la leyenda, que hace muchos muchos años, cuando todavía no habitaba el hombre blanco, coexistían en la tierra de Arauco pehuenches y mapuches.

Vivía una princesa mapuche, llamada Hues, y un vigoroso príncipe pehuenche cuyo nombre era Copih. Sus tribus estaban enemistadas y se combatían a muerte. Pero Copih y Hues se amaban y se encontraban en lugares secretos. Un día, sus padres se enteraron  y temblaron de furor.

Copiñiel, jefe de los pehuenches y padre del joven, y Nahuel, jefe mapuche y padre de Hues, fueron cada uno por su lado, a la laguna donde solían encontrarse los amantes.

Nahuel, al ver a su hija abrazada de Copih, arrojó su lanza contra él y le atravesó el corazón. El príncipe se hundió en las aguas en medio de un charco de su propia sangre. El jefe Copiñiel hizo lo mismo con la hermosa Hues, quien, con el corazón atravesado por la implacable lanza, se hundió también. Y así, una sombra de tristeza envolvió a ambos pueblos.

A un año de la tragedia, ambas tribus decidieron caminar hasta la laguna para recordar a sus añorados príncipes. Pasaron la noche junto a la rivera y al amanecer, presenciaron un hecho sobrecogedor: sobre las cristalinas aguas emergieron dos lanzas entrecruzadas, sujetas por una enredadera de la cual colgaban dos flores alargadas; una roja como la sangre y otra blanca como la nieve.

mapuches y pehuenches conmovidos, entendieron el bello mensaje que les regalaba aquellas cristalinas aguas y se reconciliaron. De ese fraternal abrazo, nació el nombre de nuestra flor, en memoria de la unión de Copih y Hue

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